Hacer una obra o una reforma no sólo significa tener en cuenta aspectos como el coste económico, la calidad de los materiales y el tiempo que nos va a llevar ejecutarla, sino también el impacto ambiental y cómo afecta esta obra a la eficiencia energética de la vivienda, habitación o sitio a renovar. Para ello existen certificados que tienen en cuenta la evaluación ambiental y el efecto energético que causan las obras en una construcción, obra o reforma. Uno de los certificados más veteranos, famosos y muy vigentes es la certificación BREEAM.

Pero, ¿en qué consiste la certificación BREEAM?

El BREEAM es un acrónimo inglés que proviene de las palabras Building Research Establishment’s Environmental Assessment Method que traducido significa Metodología de evaluación ambiental del establecimiento de investigación de edificios.

En resumen, este certificado es en realidad una metodología para establecer un estándar mundial en cuanto a la valoración y calificación de edificios y viviendas. El motivo del certificado BREEAM es la unificación mundial para que los edificios cumplan con todas las normas y requisitos en cuanto a la construcción, operación y diseño y eficiencia energética.

Esto afecta no sólo a la calidad de los materiales, sino también al cumplimiento de evaluación y el cumplimiento de posibles y futuras reformas así como un diseño y operaciones de obra sostenibles.

Este sistema es de origen inglés y se conoce desde el momento en el que BRE o Building Research Establishment (una institución de Reino Unido) lo usó por primera vez en 1990.

En su comienzo se usaba como una forma de analizar la construcción de nuevas oficinas y locales industriales, pero el paso del tiempo hizo que se usara como sistema de análisis y normativa para edificios y viviendas.

El éxito del BREEAM es que su enfoque es diferente y en su momento era de lo más innovador a la hora de hacer edificios sostenibles.

Y no sólo tuvo éxito en Reino Unido, de ahí paso al resto de Europa, con esquemas implementados en países nórdicos como Suecia o Noruega, después se trasladó a Holanda y como no a España.

Esto hizo que ganara en reconocimiento y hoy se use en más de 70 países de todo el mundo.

Los datos de los certificados y desarrollos de BREEAM confirman que hay más de 550.000 proyectos certificados por BREEAM. En total, los números más recientes que son del 2016 afirman que existen más de dos millones doscientos mil edificios que usan esta certificación.

En el caso de Reino Unido llama la atención como al menos la mitad de todas las autoridades usan este sistema de evaluación a la hora de certificar edificios y obras. En el caso de la capital, es todavía más llamativo ya que en Londres supera la cifra del 70 por ciento.

¿Cómo funciona el certificado BREEAM?

Se podría decir que el BREEAM actúa como un certificado de evaluación ambiental. Para ello se puntúa el edificio a una serie de normas energéticas así como el cumplimiento de las regulaciones y medidas integrales sobre la construcción ambiental de un edificio.

Para ello usa unos criterios que son los siguientes:

  • Impacto en el medio ambiente.
  • Calidad de los materiales usados.
  • Consumo de recursos y de agua.
  • Contaminación y residuos.
  • Administración.
  • Transporte de los materiales y proveniencia de los mismos
  • Salud y Bienestar.
  • Eficiencia y consumo energético.

Estos factores se usan para evaluar la obra por parte de los evaluadores de BREEAM que nos darán una cifra en forma de puntos que valora el edificio en cada una de las categorías mencionadas.

Además, está el tema ambiental que se multiplica por un factor de ponderación. El resultado final se consigue sumando los puntos en cada categoría para conformar o no la consecución de la calificación BREEAM.

Para ello, se hace en varias fases, dos de evaluación y una de certificación.

Cuando la obra está comenzando la fase de evaluación valora la etapa de diseño y en ese momento se da una valoración provisional.

Después de esta fase llega la construcción. Esta última etapa es el punto en el que se otorga un certificado final y una calificación posterior al acabar la reforma u obra.

¿Cómo funciona la escala de calificación BREEAM?

A continuación, os detallamos las diferentes escalas de puntuación:

  1. Sin clasificar: se considera cuando obtiene una puntuación inferior al 30 por ciento.
  2. Aprobado: es cuando supera más del 30 por ciento. Esto equivale a alrededor del 75 por ciento de los nuevos edificios no domésticos del Reino Unido.
  3. Muy buena: Los edificios la consiguen cuando tienen una nota de más del 55 por ciento de todos los factores. Apenas, el 25 por ciento de los nuevos edificios comerciales del Reino Unido consiguen esta valoración.
  4. Excelente: es una de las más altas y para obtenerla hay que conseguir una puntuación superior al 70 por ciento. Alrededor del 10 por ciento de los nuevos edificios comerciales en el Reino Unido la tienen.
  5. Excepcional: Es la puntuación más alta y para ello hay que tener una calificación superior al 85 por ciento. Para que nos hagamos una idea, menos del 1 por ciento de todos los edificios comerciales nuevos en el Reino Unido tienen esta nota que es tan difícil de conseguir.

¿Por qué es importante contar con una certificación BREEAM?

La preocupación de las autoridades y gobiernos para conseguir la eficiencia y minimizar el impacto ambiental en la construcción necesita de un sistema de evaluación ambiental como requisito para hacer obras. De ahí, que se use este sistema y es que tener una excelente calificación BREEAM significa que se tiene un edificio sostenible.

En la actualidad la demanda de edificios sostenibles aumenta cada año lo que hace realmente importante que los edificios obtengan una buena puntuación en eficiencia energética. Esto se consigue usando la calificación BREEAM, no sólo para cumplir los requisitos legales sino para darle mayor valor económico a la vivienda al ser tan valorado este certificado.

Tener un edificio con este certificado BREEAM puede ayudarnos en una venta futura ya que los estándares de construcción que calcula esta nota son de los más exigentes del mercado.

Además, puede ayudar a reducir los costos de renovación para los propietarios debido a parte de una certificación BREEAM incluye factores tales como sistemas de calefacción eficientes, componentes de bajo consumo de agua e iluminación eficiente en energía, todo lo cual se tiene en cuenta, reduciendo los costos de funcionamiento de la propiedad.

Así es, esta nota energética ayuda a impulsar una construcción mucho más sostenible y respetuosa con el entorno que nos rodea. El sector del ladrillo es más sostenible si se usa este sistema, además, no podemos olvidar las enormes ventajas económicas y sociales que se consigue con la construcción sostenible.

Este sistema está plenamente extendido en todo el mundo y lugares como Alemania, Nueva Zelanda Austria, Suiza, Luxemburgo, Canadá, Hong Kong y los países mencionados anteriormente lo usan.

En nuestro país la institución que gestiona y otorga este certificado es el Instituto Tecnológico de Galicia y es que los dueños de nuevas viviendas cada vez más ven los beneficios de tener una vivienda sostenible.

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