La palabra arquitectura proviene del antiguo griego (ἀρχ- arch- palabra que significa ‘jefe’ , y τέκτων  o tekton que significa ‘constructor’). Para los griegos, un arquitecto era el director de una construcción o serie de edificios, mientras que la arquitectura es el arte de quien los realiza. En la actualidad mucha gente considera a la arquitectura de igual forma que los griegos, como un arte. Algo parecido sucede con la arquitectura minimalista, una tendencia moderna que está de moda lo que provoca que mucha gente piense que es un arte.

Ciudades como Nueva York, Tokio, Dublín o París ven como cada vez más edificios modernos y minimalistas invaden su paisaje. Incluso ha influido en nuevas formas y estilos a la arquitectura, por ejemplo; la miniarquitectura y edificios en versión reducida.

La arquitectura minimalista o minimalismo como estilo de construcción es una mezcla de orígenes que puede ser interpretado de muchas formas. Algunos creen que es la herencia de la arquitectura circense, en cambio, otros piensan que proviene de Japón y el arte del té o incluso como una evolución del arte minimalístico de los años 60. El estilo minimalista rescata el concepto de less is more, el famoso menos es más para conseguir edificios sin demasiados detalles y con solo lo necesario.

Menos es más, ¿en qué consiste la arquitectura minimalista?

El objetivo del minimalismo como estilo arquitectónico consiste en crear espacios pacíficos, prácticos y armónicos. Para ello, se buscan los edificios con líneas rectas con pocos detalles y resaltando lo importante. Como resultado los edificios minimalistas son obras con ángulos rectos, de colores suaves como el blanco y que respetan los principios básicos de la arquitectura como son el espacio, la luz y la masa.

La arquitectura minimalista es una tendencia actual y moderna a la par que sencilla, austera y sobria. Los edificios tienen pocas líneas y evitan en la medida de lo posible el exceso de decoración. Se trata de reducir el espacio a lo esencial y resaltar la geometría mediante la sencillez. Por ejemplo, el edificio Seagram de Mies van der Rohe en Nueva York, define a la perfección el minimalismo.

Es un edificio de líneas clásicas y que destila presencia y pragmatismo gracias a los cristales que acompañan toda su superficie y unas siluetas de contorno duro que encajan en el paisaje urbanístico y de rascacielos de la ciudad que nunca duerme.

El edificio Seagram está cerca de Park Avenue y es la sede de la corporación que lleva el mismo nombre. La construcción consta de 38 viviendas situado en pleno corazón de Nueva York y es el ejemplo perfecto de la elegancia y los principios modernos de la arquitectura. Se considera un estándar del rascacielos moderno gracias a su diseño y líneas de construcción.  También ayuda que tiene pocos elementos decorativos y una apariencia sobria y actual.

¿Por qué triunfa el minimalismo?

La arquitectura minimalista está de moda, prueba de ello es que cada vez existen más ciudades conquistadas por este peculiar estilo arquitectónico. La clave son sus líneas rectas y transparencias que ayudan a formar espacios amplios y luminosos. Se busca dotar a los edificios con soluciones para simplificar sus líneas y aprovechar el entorno. Por ejemplo, las viviendas o edificios minimalistas suelen tener elementos como las cristaleras y tienden a un uso de materiales naturales como la madera, el vidrio, el acero, cromo, espejos, mármol o granito.

La organización es importante en este estilo ya que una de sus reglas es que todo debe estar en su lugar y cuando ésto no suceda todo debe ser guardado fuera de la vista. Es importante entender este concepto en nuestra sociedad. Muchas ciudades y países como China, India, Corea del Sur, Japón o incluso Londres tienen graves problemas de espacio y población.

Para evitar el problema del exceso de población y aumentar el espacio en las grandes ciudades se está apostando por grandes edificios y soluciones verticales. De lo contrario, el número de ciudades gigantes o megaciudades va a ir en aumento.

Y es que en muchas ciudades el alquiler de los pisos está aumentando de manera desorbitada, como es el caso de Londres, Nueva York o Tokio. Una de las soluciones al problema es la arquitectura minimalista (en todos los sentidos) ya que se enfoca en ampliar espacios y que quepa lo máximo posible en el menor espacio posible.

Los lofts o edificios mini también son otro ejemplo claro del minimalismo ya que se trata de ir hacia lo importante y aprovechar los espacios. La construcción de edificios pequeños o también llamada mini arquitectura busca extender el lema menos es más a todo tipo de edificaciones (casas, refugios, cabañas, mobiliario urbano). Lo bueno de estas construcciones es que su precio es mínimo ya que se ahorran muchos costes con los materiales. Además, destacan por su eficacia y particular tamaño.

Por si fuera poco, la arquitectura minimalista triunfa. Galardones como el Misión de Fotografía de Arquitectura Minimalista o el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe demuestran que el minimalismo está en auge y crece cada día.

Arquitectura sostenible con el medio ambiente

El minimalismo es la culminación de un proceso que busca la armonía de materiales y formas. Esta corriente actual busca la economía del lenguaje y de los medios, para ello emplea materiales que dan una sensación de austeridad. Esto es perfectamente compatible con la idea de una arquitectura sostenible con el medio ambiente.

Lo bueno es que el empleo adecuado de materiales orgánicos como el acero, la madera, los cristales o el mármol reducen el exceso de detalles, dan una imagen natural y minimizan el impacto con el medio ambiente.

La arquitectura minimalista en casas y edificios es una representación de un estilo de nuestro tiempo ya que no es fría ni humana, dando especial protagonismo a la luz y a la naturaleza. Estas ideas encajan a la perfección con los defensores del medio ambiente. Cada vez más los arquitectos están apostando por este estilo arquitectónico a la vez que emplean materiales y técnicas ecológicas. Un ejemplo claro es la primera selva vertical del mundo, el Bosque Vertical.

Este edificio milanés ha conseguido el reconocimiento de la crítica y el público por la apuesta clara de una construcción sostenible con el medio ambiente. La mezcla del minimalismo y lo ecológico no está reñida, todo lo contrario.

En la actualidad, la mezcla de las casas de té, el jardín zen y minimalismo ha dado como resultado edificios modernos, esbeltos y lo mejor de todo, ecológicos. La buena noticia es que muchos arquitectos están apostando por esta nueva tendencia.

¿Y tú estás de acuerdo con la combinación minimalisto y sostenibilidad? ¿Te gusta la idea de los edificios minalimistas o consideras que es una moda pasajera? Si quieres nos puedes dejar un comentario y estaremos encantados de responderte. Y recuerda, si quieres conocer las últimas noticias de urbanismo ecológico y ecología en nuestro hogar no lo dudes y visita nuestro blog.

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